Bibiografía

ALCER,  Asociación para la  Lucha Contra las Enfermedades del Riñón  surge a nivel nacional.

Al movimiento asociativo no sólo le han interesado los aspectos técnicos, sino también los sociales, jurídicos, psicológicos, sexuales, nutricionales, etc, que tuvieron que ser resueltos por y para un colectivo emergente, que trataba de mejorar las condiciones de vida de ellos y sus compañeros y familiares.

En este contexto, en 5 de mayo de 1976, la Dirección General de Seguridad comunicaba a ALCER que los estatutos, que le fueron presentados no hacía ni tan siquiera un mes, habían sido aprobados. ALCER nacía con una conciencia de grupo por parte de los enfermos renales, ante las deficiencias y la situación de precariedad que estaban viviendo, generalmente ocasionadas por el desconocimiento que la sociedad mostraba acerca de la enfermedad.

ALCER nace como una asociación en Madrid, fundada por Iñigo Álvarez de Toledo, primogénito de los Marqueses de Miraflores, años más tarde, surge la necesidad de formar una Federación ya que se van creando alceres en todas las provincias de la geografía. La primera Junta Directiva de ALCER Nacional había sido constituida en febrero de 1976.

Aquella fecha fue fruto de un esfuerzo enorme, de multitud de reuniones, ilusiones y, también, desilusiones que hicieron que aquel grupo anónimo de personas llegaran a constituir la asociación emergente. Con muchas ganas de trabajar y mejorar la realidad del paciente renal, contando con el apoyo de algunos nefrólogos. Comenzaron una labor que estaba por hacer; partían de la nada, con la única finalidad de salvar las vidas de aquellos que necesitaban de un riñón artificial. Seguramente, de no haber existido ALCER, la ley de trasplantes de la que actualmente disfrutamos hubiera tardado muchos más años en ver la luz, y nunca hubiera sido tan excelente. Los pacientes presionaron para la creación de un Plan Nacional de Nefrología, en un principio para facilitar el tratamiento de diálisis a todos y, posteriormente, para mejorar la calidad ésta.

Aquellas personas que conseguían entrar en el tratamiento de hemodiálisis se encontraban con nuevas barreras, no menos preocupantes: padecían  una situación de notable precariedad; la mayoría se sentían marginados, pues no podían desarrollar sus funciones sociales al igual que un “capacitado”. En otras palabras: se encontraban con un problema de integración en el mundo laboral, padeciendo enormes dificultades económicas que le afectaban tanto a él como a su entorno familiar. Eran discapacitados orgánicos, que no contaban con un reconocimiento merecido. 

Los trasplantes que se realizaban eran escasos. Esta pobreza trasplantadora venía motivada por la falta de información de la opinión pública: no había campañas de fomentación y concienciación de la donación de órganos, y la legislación estaba tan anticuada que, si hubiere de realizarse tal y como dictaba, no se hubiere podido realizar ni un sólo trasplante.

ALCER  fue la artífice del “Día Nacional del Donante”, que por primera vez se celebró el día 7 de octubre 1979. Este acto gozó de un sorprendente éxito y fue hecho en conjunto con el Banco de Ojos y el Banco de Sangre de la Seguridad Social. ALCER salió para informar y dar a conocer todos los aspectos que la sociedad ignora sobre la donación de órganos y el trasplante renal. También se informaba sobre la Insuficiencia Renal Crónica. Lo importante no era únicamente hacer donantes y repartir tarjetas, sino informar y concienciar de la importancia que este hecho supone. Vinculado a las campañas de donación de órganos, hay que destacar  el Premio Nacional de Captación de Donantes. El primer premio recayó en ALCER en 1986.

Para que el Día Nacional del Donante tuviera consistencia a nivel nacional, se llegó a la conclusión de que debía institucionalizarse. Había de realizarse en una fecha determinada decidiéndose que el acto fuera el primer miércoles del mes de junio. Este día, ALCER sale a la calle para concienciar sobre la importancia de la donación de órganos, homenajear a todas aquellas personas que han sido donante de órganos y gracias a ellos se han salvado vidas.

 

ALCER CÓRDOBA

ALCER  (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón)  nace en Córdoba el 15 de Abril de 1983 y  es  un grupo de pacientes y  familiares encabezados por Miguel Berni Hinojosa,  primer trasplantado de riñón del Hospital Reina Sofía, y apoyados por la Federación Nacional ALCER,  los que constituyen legalmente la Asociación, que es declarada de Utilidad Pública un año más tarde,  aunque hay documentos  que muestran cierta actividad desde el año 1977.

ALCER-CORDOBA se constituye legalmente un 15 de abril de 1983.

  • Es declarada de Utilidad Pública, en el Consejo de Ministros del 9 de mayo de 1984.

  • Está inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número 43.394.

  • En el Registro Provincial de Asociaciones de Córdoba con el número 1.119 sesión 1ª.

  • En el Registro de Entidades Sociales de Córdoba con el número 54.

  • En el Registro de Asociaciones de Ayuda Mutua y Autoayuda de Salud con el número 70.

  •  En el Registro de Asociaciones  Ciudadanas de la Diputación de Córdoba con el número 117.

  • En el Registro de Asociaciones Municipales con el número 619.

  •  Inscrita en el Registro General de Entidades del voluntariado nº 347

 

ALCER  fue la primera asociación de trasplantados en ver la luz en nuestra ciudad y a nivel nacional, fue pionera  en la instalación de mesas  para concienciar y fomentar la necesidad  de DONACIÓN y en dar charlas  sobre esta materia en los colegios, en emisoras de radio, recorriendo los pueblos de la provincia  y en todos aquellos lugares donde nos permitían dar un mensaje positivo. 

© 2018 Alcer Córdoba

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